Wigfrid siempre supo que estaba destinada a estar en el escenario. Su debut causó tal furor que la lanzó del anonimato al estrellato de la noche a la mañana. Los fans se deleitaron con su interpretación de una noble y temible guerrera valquiria, y ella lo dio todo para encarnar el papel a la perfección. Pero, desafortunadamente..., Wigfrid era demasiado perfecta para el papel. Todos los que interpretó después fueron un completo fracaso y jamás volvió a conseguir ese toque mágico que había atraído al público a sus interpretaciones como si de moscas a la miel se tratara. A medida que la gloria de Wigfrid se desvanecía, la joven comenzó a refugiarse en los recuerdos de sus mejores días y empezó a sumirse en sus propias fantasías...
Hasta que, un día, se perdió por completo.