Winona haría lo que hiciera falta por su familia. Cuando su hermana pequeña Charlie desapareció en misteriosas circunstancias, Winona se negó a dejar que el caso cayera en el olvido y se dedicó en cuerpo y alma a buscarla. Durante más de una década, siguió cada pista, rastreó todo indicio, pinchó, instigó e interrogó a todo aquel que pudiera tener algún tipo de conexión con el caso, hasta que todos los cabos sueltos comenzaron a unirse. Había una fábrica de radios fundada por un peculiar anciano cuyo genio solo podía compararse con su secretismo, que podría ofrecer las respuestas que tanto tiempo llevaba buscando. Poco después de conseguir trabajo en la fábrica, el edificio quedó destruido en un accidente causado por un fallo de funcionamiento de un portal. Tras ver cómo alguien quedaba atrapado en el portal y se desvanecía, Winona lo reparó a toda prisa con la esperanza de rescatar a esa persona..., pero se encontró cara a cara con su hermana desaparecida. Por desgracia, Charlie, presa de una sombría influencia, arrastró a Winona a la Constante.