Palabras de la Constante
Azada caliente
Es fría y frágil.
Es un utensilio caliente.
Creo que está perdiendo vapor.
¡Está calentita!
Oh, oh. Parece que se va a romper...
¡Vaya, puedo notar el calor desde aquí!
No está tan caliente.
¡Me dará calorcito mientras le doy a la jardinería!
Se está quedando sin tiempo.
¡Extremadamente caliente, pero maravillosamente eficiente!
No está tan caliente.
Le da un toque de calidez y comodidad al trabajo.
Empieza a resquebrajarse.
¡Es una azada bien asada!
Se está enfriando.
Me mantiene las manos calentitas.
No soportará muchos más meneos.
¡Aún conserva el calor de la forja!
El fuego arde tenue en su interior.
Supone un alivio ante el frío.
No aguantará mucho más.
No soporto el sudor...
Sin el calor, es como una azada cualquiera.
Si tengo que rebajarme al trabajo físico, al menos estaré cómodo.
Oh, oh... ¿Se va a romper?
¡Nos quema los pelos de los deditos!
Oh, ¿a dónde ha ido el calor?
Nos mantiene calentitos mientras hacemos nuestras tareas.
No le queda mucho en este mundo...
Las llamas más brillantes son las más fugaces...
Ha perdido la calidez que tenía.
Su calidez me resulta un poco reconfortante.
Parece que va a necesitar alguna reparación.
Ayuda a realizar las tareas más rápido, pero hay que soportar el calor.
Su temperatura ha descendido de forma considerable.
Mantiene al usuario caliente mientras trabaja.
No tiene buena pinta...
Me gustan las herramientas que queman.
¿Qué le ha pasado a ese calorcito? ¡Con lo que me gustaba!
No volveré a usar otra azada.
Parece un poco frágil.
¿Alguien tiene guantes de protección?
Se está enfriando.
Nada te hace entrar en calor como dar el callo.
Está rompiendo.
¡Azada caliente hace que Wolfgang esté que arde!
Ha enfriado.
Mantiene a Wolfgang bien calentito.
Parece que está a puntito de romperse.
Quema, pero cumple su función.