Palabras de la Constante
Señor de las moscas de la fruta
Eh, ¡deja de molestar a las plantas!
¡Qué guay! Digo... Eh... Tendría que echarlo de la huerta, supongo...
¡No tengo paciencia para tantas molestias!
Mon dieu, ¡está matando las plantas!
¡No tienes nada de señor!
Mmff... Ahora dejan ser señor a cualquiera.
¡Es muy malo!
Haría una reverencia, pero es que no me gustas ni un pelo.
No tengo paciencia para tratar con los parásitos de la huerta.
¿Te crees que puedes venir aquí y estropearme la huerta? ¡Ese es mi trabajo!
¿Te crees que puedes venir aquí como si fueras el señor de la huerta?
¡Aaaah! ¡Ser gigante y dar miedo!
Has venido a la huerta equivocada, coleguilla.
¡No! ¡Deja en paz a las amigas!
¡Ji, ji! Me esperaba que la nobleza tuviera más entereza.
Grrr, ¡vete! ¡Plantas todas mías!
POR QUÉ SUS ESBIRROS OBEDECEN MÁS QUE LOS MÍOS