Palabras de la Constante
Glándula calorífica
¡Estoy que ardo por dentro!
Me está dando ardor...
No me apetece recalentar ese experimento.
Se ha enfriado.
Supongo que esas termitas no solo estaban llenas de aire caliente.
¿No hace mucho calor...?
Qué calor tengo. Igual me ha subido la fiebre...
No pasa nada, Woby. ¡Ya me encuentro mejor!
Ya se ha enfriado la cosa.
¡Un buen pegote caliente de tripas grasientas de geotermita!
Oh, qué fastidio, no debí comerme eso...
Creo que tengo fiebre...
La fiebre ha bajado al fin.
Ahora solo da asco.
Es como una botella de agua caliente repugnante.
Puf... Me estoy asando...
¡Me arde el estómago!
Tengo que tener más cuidado con lo que como...
Ah. Se me ha enfriado.
Uf, necesito manoplas térmicas.
¡Ardo por dentro!
¡Mi estómago se calcina!
Mi fuego interno se ha calmado.
Ya no arde.
Contiene el fuego de Logi.
¡¿Por qué me habré comido esa maldita cosa?!
¡¿Cuándo acabará este ardor infernal?!
Ha sido un error que no pienso repetir.
Se ha enfriado.
Está caliente al tacto.
¡Nos arde la tripita!
No debimos comernos eso...
Ya no nos duele tanto la tripa.
Ya ni siquiera está caliente.
¡Quema!
Tengo una fiebre horrible...
Me da ardor de estómago...
He sobrevivido. Bueno, más suerte la próxima vez.
Frío y sin vida.
Aún conserva la calidez de la vida.
Ay, madre... Esa glándula no me ha sentado nada bien...
Pues parece que esa glándula no era apta para el consumo.
He aprendido la lección por las malas.
Parece que sus reservas caloríficas son finitas.
Desprende una cantidad considerable de calor.
¡Me arde el estómago!
Uf... Este ardor ya no me gusta tanto...
El fuego se ha apagado.
Habrá que volver a subir la temperatura.
Qué asco. ¡Pero al menos está buena y calentita!