Con el crecimiento del poder de la luna, también aumentaron los efectos de la maldición de Woodie. Pronto descubrió que su forma no solo cambiaría a la de un hombre-castor, sino también a la de un hombre-alce y un hombre-ganso. A medida que sus transformaciones se volvían más impredecibles, Woodie decidió encontrar una manera de poder controlar su maldición. Utilizando todo el conocimiento que había adquirido durante su tiempo en la Constante (y algunos consejos adicionales de la señora Wickerbottom), pronto descubrió que, de hecho, era capaz de controlar sus transformaciones. Al crear representaciones de cada una de las tres bestias y consumirlas solo cuando deseaba invocar esa forma, Woodie ahora se siente, más que nunca, cómodo con su propio ser.