Palabras de la Constante
Letrero de dirección
«No juegues con fósforos».
Dice «Por ahí».
El letrero está en blanco.
Espero que no dijera nada importante.
Alguien tiene muy mala letra.
Bueno, creo que hay ALGO en esa dirección.
Eso es una mala señal.
Tiene que ser algún tipo de señal.
Aquí no hay nada escrito. ¡Qué letrero inútil!
Se cocinó de más.
Debe ser una señal.
Escribiré una nota simpática para la siguiente persona.
Signos de una batalla pasada.
Un letrero bien colocado.
¡Indicaré la dirección hacia el triunfo!
De alguna manera, dice incluso menos ahora.
«Por ahí»... ¡Agh!
Esto requiere profundidad.
Las letras se quemaron.
Podríamos escribir ahí si tuviéramos un bolígrafo.
¿Ooooh, qué escribimos?
Pasajera, sí.
La señal está hecha, aunque es pasajera.
Su cara en blanco ofrecerá pronto un secreto.
Ahora no sirve de mucho.
Una ayuda navegacional. «Por ahí».
Una oportunidad para dar instrucciones.
Decía «No jueguen con fósforos», pero ahora el «No» está tachado.
¡Menos leer! ¡Más quemar!
Puedo garabatear alguna palabrota aquí.
Se quemó y solo quedan cenizas.
Tomaré esto como una señal.
Le faltan algunos garabatos.
No se puede leer el cartel.
¡No es momento para leer carteles!
¡Practica las letras!
La madera sí que sabe arder.
Que la madera guíe el camino.
Demos algunas indicaciones a nuestros vecinos.
Oh. (llora)
Amigo puntiagudo
Necesita garabatos
Una broma tonta, está claro.
¡Da igual hacia dónde vaya!
Me temo que no hay nada que ver aquí.
Tostadito.
¿Qué dice?
¡Ahí no hay nada!
SE QUEMÓ
«POR AHÍ»