Palabras de la Constante
Ahora lo usa otra alma.
No puedo empezar si no ato un beefalo.
Le daría un toque de estilo... si el pelo le hubiera crecido.
¿Y esa cara tan larga? ¡Está a tope de carga!
¡Vaya día, no hay energía!
¡Este pescadito no ganará, no!
Tendré que cultivar un cultivo más grande, ¡ju, ju, ju!
No puedo crear de la nada.
Ahora lo usa otra alma.
Cometí un error.
Ah, no puedo.
Volveré tranquilamente cuando el suelo se asiente.
Prefiero comer un alma que nadie esté usando.
Los mortales necesitan comida física más que yo.
Podría ir para allá, supongo.
¡A la porra con la gorra!
¡Ya hay otra alma construyéndolo!
Me inquieta que se derrita.
Me parto, es demasiado alto.
¡Seco! Pruebo luego.
¡Qué dilema, la olla quema!
Ahora lo usa otra alma.
Primero tiene que deshacerse de sus posesiones.
¡Error! ¡Qué horror!
No tengo imaginación.
Si quiero regar, agua fresca voy a necesitar.
¡Alto, alto! ¡Mi sedal es demasiado corto!
¡Lo sabía, me voy con las manos vacías!
¡Ya se devoraron esta alma! ¡Ji, ji!
Lo intentaré de nuevo en otro momento.
Su alma no puede volver aquí.
Dejadlos disfrutar, ya les enseñaré yo a los mortales a jugar.
Maldición, eso no le gusta.
Su alma no está en este momento.
¡No podemos aprender lo que ya sabemos!
¡Ya hay algo preparado, y tiene pinta de rico!
No, no, no.
No hay ningún cuerpo al que pueda regresar.
Su estómago ruge pidiendo el alma de un tronco.
No hay sitio para dos... ¡Solo cabe una seta!
No quiere echar raíces aquí.
¡No cabría ni aunque quisiera!
¡Ah, la luna, aquí no veo ninguna!
Tengo don de lenguas, pero no de esta.
Será mejor para nosotros que no.
¡No cabría ni aunque quisiera!
¡No lo creo, no, no, no!
¡Eso está muy mal, sí, sí!
¡Nuestras almas corren un peligro mortal ahora mismo!
Este hermoso caos me inhibe.