Palabras de la Constante
¡Listo para fuego y azufre!
Para el cañón disparar, piedras redondas hay que encontrar.
Este cañón no dispara.
Lo montaré sin demora y lo pondré en la eslora.
¡Esta hierba será un barco de leyenda, ji, ji!
¡Construyamos una balsa!
La cosa se pone fea como una verruga, ¡tenemos una fuga!
Me sentaré a esperar mientras me lleva a su lugar.
¿Para qué remar cuando pueden remolcarme?
Me ha traído hasta aquí, lo que significa que es un imán de problemas, ¡ji, ji!
A los mortales se les ocurren unas cosas curiosísimas.
El maldito trabajo no se acaba nunca.
Giro con giro se apaga, ¡ji, ji!
¡Virar o no virar, esa es la cuestión!
La almohada más beefy que he visto nunca.
Qué poco acertado, dormir como el pescado.
¡La armadura no suele oler tan bien!
Qué cosa tan desagradable, ¡será perfecta para el combate!
Este será el comienzo de muchas bromas con fundamento.
¡Al final resulta que el vegetal tiene mano para el mal! ¡Ju, ju!
¡Está fragmentado, como mis pensamientos!
Se pasan el día cocinando y luego lo devoran todo en minutos.
A los mortales les gusta beber estas porquerías.
Estoy hasta dolido, todos han ardido.
Toda su colección a nuestra disposición.
¡Creo que voy a bejar que corra el aire, ji, ji!
Los humanos comparten sus conocimientos muy abiertamente.
¿Quién dejaría aquí un conocimiento tan preciado?
¡Parece que no podrá invocar a un diablillo!
Los libros del averno se pueden ir al infierno.
Este tiene algo que me escama.
Quedó petrificado.
Conocimiento secreto de los vegetales.
Conocimiento secreto de los vegetales.
Nunca te acostarás, sin saber una cosa más sobre huertos.
Lo leeré a la velocidad de la luz.
Pesa bastante para ser un libro sobre iluminación, ¡ji, ji!
¡Ju, ju, qué monada! ¡Los mortales creen que pueden controlar la luna!
Los mortales siempre haciéndolo todo aburrido.
¡Tanto conocimiento y sin censura!
A leer un poco para llenarme el coco. Ji, ji.
El conocimiento es poder. Literalmente.
Ju, ju, los mortales tienen unas ideas muy raras.
Los diablillos no difunden los conocimientos valiosos tan descuidadamente.
Oh, qué libro tan lioso.
¡Lo que se va, vuelve! ¡Eso dicen!
¡Ju, ju! ¿Quién ha remendado este desaguisado?
Puede que esta pila de chatarra aún no esté del todo acabada.
¡Para el chisme renovar, calor hay que aplicar!
Mantiene suave la piel del pecho de los diablillos.