Palabras de la Constante
Cuando vagabundeo, al campamento siempre vuelvo.
Y se apagó.
Hace fuego con su propia magia.
¡Tiene hambre de almas! O de combustible.
Muerto para el mundo.
Está listo para lanzar en cualquier momento.
Qué aromático eres.
¡Un acertijo! ¿Qué se lanza y no es un maleficio?
Un pasatiempo mortal.
Parece que este ya no tiene alma.
No tengo ningún deseo de comerme este pescado.
¡Un pescado seco que te deja patitieso!
Parece que este ya no tiene alma.
No tengo ningún deseo de comerme este pescado.
¡Un pescado seco que te deja patitieso!
No, gracias.
Más comida mortal.
¡Que esté hasta arriba de besugos!
Al menos ya no sufre.
Quedé anonadado con su brillo tenue.
Al suelo, ya no alza el vuelo.
¡Veo veo, algo brillando en el cielo!
¿Debería dejar que eche a volar?
¡No hay tiempo para pensar cuando te caes en la mar!
Pétalos perfumados para arrancar y llevar.
Es tan roja como yo.
Me pondré una corona en lo alto para mantener alejado el espanto.
En realidad no me gusta comer.
Qué amable de tu parte iluminar mi camino.
Fue un fulgor fugaz.
No tiene la culpa de ser malvada.
Adiós, dulces pétalos.
Hojas moradas de abajo.
Hojarasca seca.
Espero que no me pongan cuernos en el casco.
Creo que tienen un pequeño toque de magia.
Hojarasca seca.
Aunque mi beefalo se vista de seda... Ji, ji.
Un pedacito de una gran bestia.
¡Qué bonito bajo la lluvia! ¡Sí, sí!
¡Qué gracioso, sin duda!
Todavía le vendrían bien un par de piezas.
Frutas y frutos en su camita.
Esta mosca no está especialmente mosqueada.
¡Lo siento! ¡Lo siento mucho!
Yo salto, tú saltas. ¡Amigos hasta el final!
Duerme, amigo saltarín.
Preferiría una buena alma fresca.
Los mortales son raros.
Ya no saltará.