Palabras de la Constante
Un árbol esbelto de ramitas y palitos.
Quiere ser un árbol precioso.
Es solo un árbol bebé.
Este árbol es bastante viejo.
¡Pequeñas ramitas que se doblan y rompen!
¡Son dos, son dos! Qué peligro, ¡adiós!
¡Son dos, son dos! Qué peligro, ¡adiós!
¡Nada de diablillos empapados!
Otro plato cocinado por los mortales.
¿Pero qué demonios es eso?
La lámpara, qué lástima.
Sabe a dónde ir y me va a dirigir.
Búsqueda finalizada.
Empiezo a sospechar que aquí no va a funcionar.
Qué maravilla, se me ha encendido la bombilla...
Está puesto en su puesto.
¡Tiras de la palanca y tienes un premio!
¡Ningún muro puede dejarme mudo, ju, ju!
¡Pulverizas tus movidas!
¿La clave de nuestra salvación o de nuestra destrucción? Ji, ji, ji. ¡Me muero por descubrirlo!
¡No tiene lo que hay que tener, ji, ji!
¡Daría el brazo por un lazo!
¡La llave es la clave!
¡Se la han llevado! ¿Se ha acabado?
¡Las sogas son lo mejor para las fugas!
¡La pelota se rebota!
Una imitación de mi teletransportación.
¡Un torreón matón!
¡No pretendo cotillear, pero necesito mirar!
¿Vigilar? No te vas a herniar.
¡Es un torreón del copón!
¡No hace falta que sea más alta!
¡La torre no corre!
Si quiero que trabaje, hay que darle montaje.
¡Para ser tan vieja, no tengo queja!
Tiene sentido.
¡La oscuridad devora a su majestad!
¡La extinción no tiene excepción!
¡Ya no se lanzan a lanzar las lanzas!
¡No hay que desesperar, todo se puede arreglar!
¿Y qué? Yo también sé.
¿Sin energía? ¿A esta hora del día?
¡Horror! ¡Adiós al interruptor!
¡Encantado con el alumbrado!
Un plato mortal. ¿O debería decir, una sartén mortal?
¡Se ha quedado podre!
No sé si es para sorber o morder.
Qué elegante.
Jirones de realidad. ¡Y del color que mejor me queda!
Una capucha nocturna para bloquear la luz diurna.