Palabras de la Constante
Supongo que Warly no tiene paladar para las almas.
Perfecto para aterrorizar.
¿Tengo ganas de hacer alguna travesura?
¡Nunca me verías venir!
La regadera debo llenar si quiero volver a regar.
Una regadera, pero ¡ya podía ser una bañera!
No la quiero.
Se me van a poner los cuernos pegajosos.
Parece digestible.
¡Oh, cielos, no, no, no!
Ojalá tuviera alma...
¡Planta una semilla y tendrás buena comida!
¡Es como si hubiera acabado en el País de las Maravillas, ju, ju!
Supongo que aún no ha crecido todo lo posible.
Esta planta es tan acaparadora, que no comparte lo que le sobra.
Un bulbo bebé botando.
Esto pondrá fin de inmediato a las bromas incendiarias.
Hemos llegado a buen tronco, ju, ju.
¡Ji, ji, ji! Intentar lo intentarás, pero con esas raíces no me atraparás.
¡No me pegues!
¡Parece que Wigfrid se ha estado divirtiendo mucho!
Wigfrid, ¿cuál de tus mitos menciona a los diablillos?
¿Te vas a comer eso?
¡Ay! ¡No me mates!
¡Jo, jo! ¡Wigfrid le dio una mano a un alma!
Espero que me quepa encima de los cuernos.
Un cuerno ha de bastar si dos no quieren asomar.
Este escudo ha de portar para poder batallar.
El terror mantiene el frescor.
Un pequeño pergamino encerado.
¡No me toques los cuernos!
¡Maxwell, la verdad es que eres muy gracioso!
Tiene un poco de magia, sí.
¡Qué alma tan apetecible!
¡Ey! ¡No me expulses de este plano!
¡Gracias, gracias, Maxwell!
No creo que sepa cómo se usa.
¡No me agarres la cola!
¡Webber está pasándola muy bien!
¡Hola, hola, arañita!
Ah, no te preocupes, no te voy a comer.
No asesinarías a un diablillo indefenso, ¿verdad?
Jo, jo, ese monstruito se porta muy bien con las almas.
Hmm. Hay dos almas metidas dentro.
¡¡La arañita más chiquitita!!
Está un poco nerviosa.
No me gusta el juego al que estás jugando.
¡Ji, ji, qué graciosa eres, Wendy!
¿Te asustan mis garras? ¡Ji, ji!
No te preocupes, no te voy a comer.