Palabras de la Constante
En fin, lo hecho, hecho está. Al menos por ahora.
Su hora en este mundo llegó demasiado pronto.
Parece enfermo.
Me gusta irme con ojo, pero no literalmente...
Qué cosa tan rara... ¡Tengo que probármela!
Creo que esto no debería estar aquí...
Mis ojos no son nada del otro mundo, ¡pero aún no les estoy buscando sustitutos!
¡Está intentando eclosionar! No puedo quitarle el ojo de encima.
¡Deja de mirarme y métete en tus asuntos!
Ay... ¡Eso ME GUSTA!
¿Dónde la pongo...?
¡Cuánto tiempo perdido!
La horticultura lleva mucho tiempo.
¿Por qué no crece todo más rápido?
Seguro que un poquito de fertilizante acelera las cosas.
Qué aburrido es arar.
Qué desperdicio... de energía... y de tiempo...
¡Por fin!
A veces la paciencia da sus frutos.
Un segundo... ¡Creo que yo no quería plantar eso!
Una planta.
¡Date prisa!
¡Agh! Me equivoqué con su posición en la línea temporal.
¡Qué fastidio! Ha caído en las redes del tiempo...
Espero que no tarde en crecer.
Es mucho más rápido esto que hacerlo a mano.
A lo mejor es buen momento para empezar.
¿Eso no lo había arrancado ya?
¡Nunca había visto una pluma tan grande! ¿O sí...?
¡Qué ecléctico!
Va de lujo para tomar apuntes cuando tienes prisa.
Una pluma amarilla.
Una pluma negra.
Una pluma roja.
Una pluma blanquecina.
¡Está atrapada!
Una valla de madera normal y corriente.
¿Se me ha olvidado conectarlo?
Da un calambre inolvidable.
Tengo que acordarme de plantarlo.
Una puerta de madera normal y corriente.
Si no la construyo ahora, tendré que hacerlo luego.
¿No la había construido ya?
Mientras mantenga a las cosas fuera, me da igual la pinta que tenga.
Me gustan las herramientas especiales. Sobre todo cuando aún puedo golpear cosas con ellas.
Estiércol en un cubo. Qué oportuno.
No sabía que la nuez moscada y la canela marinaban tan bien con el pescado.
Esta ropa llama más la atención que un reloj de pared cuando suena.
Un higo dulce y regordete.
No sabía que la pasta podía ser dulce.