Palabras de la Constante
¿Te crees que nací ayer?
Un poco más de fibra no le hace daño a nadie.
Este fantasma chiquitito sí que me gusta.
Gomoso y con un toque agusanado.
El miedo te mantiene a salvo, pero la valentía te hace seguir adelante.
Siento el potencial que irradia.
Soy relojera, no química.
Creo que he desperdiciado el tiempo fútilmente...
Huele a miles de posibilidades.
Qué forma tan lúgubre de celebrar nada.
Supongo que puedo pasarme un rato decorando.
Uf, no quiero acordarme de ellos.
Voy a colgarlo en algún lado.
Si no recuerdo mal, se tiene que colgar en un árbol.
Con todos los que hay volando por ahí, me parece un poco redundante.
Bueno, el cerdo se lo merecía.
A veces hay que destruir las cosas.
Un martillo pesado para golpear cosas.
Parece bastante cómoda.
¿Quién pensó que era una buena idea?
¡Qué olorcillo tan agradable!
Es demasiado áspera.
¡Qué asco!
Estaría bien relajarse y desconectar..., aunque fuera un par de minutos.
Eso no servirá, ¡lo que necesito es tiempo!
Este horrible mejunje podría darnos algo de tiempo.
Creo que debería ponerme un poquito.
Conduce energía regenerativa.
Está fría al tacto.
Está congelada.
Esta roca no es muy común...
¡Casi me chamusco los dedos!
Hace que entren en calor estos huesos viejos.
Si me engañas una vez, la culpa es tuya. Si me engañas dos veces, ¡culpa seguirá siendo tuya!
¿Ese rosal estaba ahí antes?
¡Ja! Está tan gruñona como siempre.
Me quitará el frío de los huesos.
Solo vale si me acuerdo de tomármelo antes.
Una buena forma de mantener la compostura.
La luna le da un sabor inolvidable.
Una buena taza de té para mantener la cabeza fría.
Seguro que tiene alguna utilidad.
Mmm. Para reducir la temperatura.
Un ben reconstituyente.
Oh, qué fastidio. Menudo desastre.
Qué acogedor.
Creo que le gustará.
¿A dónde la he mandado?
¿Cuándo fue la última vez que fui a ver a Perla?
Es la hora del té.