Palabras de la Constante
Los mecanismos y yo solemos llevarnos bien...
No... No quiero ni mirar...
Un caballo muy leal.
¿A quién sirves?
¿Es que ya no queda ningún caballero?
Su tiempo se ha acabado.
Está en la flor de la vida.
Le ha salido un pelaje de invierno muy calentito.
Con lo llena que está seguro que llena mucho.
Sí que se amarga en esta época del año.
¿Para mí? Ay, no hacía falta.
Será mejor tenerlo cerca por si acaso.
Rodajas de patata crujientes y deliciosas.
Esta armadura ha sido petrificada para proporcionar máxima protección.
Es lo mejor que hay.
Ligera, pero no muy duradera.
Ligera y diseñada para la movilidad.
Ofrece una cantidad decente de protección.
Podría ayudarme a golpear un poco más fuerte.
Si me la pongo tendría energía para unas cuantas acrobacias más.
Debería protegerme.
¡Romped el estandarte de batalla!
Podría ser una buena distracción para nosotros.
Ese es el tipo que manda aquí.
Podría causar una destrucción importante.
¡Un monstruo de piedra!
Tiene una mirada llena de ciencia.
¡Esas plumas suaves me incitan a correr!
Huele a azufre.
La flor interactúa bien con la magia curativa.
Esta guirnalda restaurará un poco mi vitalidad.
Un instrumento afilado.
Necesita una llave.
Eso valdrá.
Si lo llevo mis golpes harían un poco más de daño.
Esa arma es para lanzarla.
Así es como llegamos aquí. Espero que así sea también como regresemos.
Me iré ahora mismo.
Esos cristales acelerarán mis habilidades.
De aquí salen esos enemigos.
Parece que hace mucha pupa.
Parece que amplifica la curación.
Buf, ¡si es que deja que se desmadren sus crías!
¿Está... muerta?
Está caliente. Creo que este huevo ya está hecho.
Se está enfriando y dudo que eso sea bueno...
Casi me la imagino sonriendo.
Está tan feliz como podría estarlo un bicho cubierto de lava.
Creo que le caigo bien, pero no sé por qué.
¿Otra vez es hora de comer?