Palabras de la Constante
¡No pienso dejar que sea nuestro fin!
Me parece que en esta línea temporal solo hay sitio para una de las dos.
¡Menos mal que una de las dos ha actuado a tiempo!
Me resulta familiar.
Sabía que eras tú.
¿A esto se refieren los jóvenes cuando dicen que algo está "to flama"?
Una distracción menos, supongo.
Podría cambiar de estilo esta vez.
Imagino que iba a toparme contigo tarde o temprano.
No nos volveremos a ver.
¡Ha llevado mucho tiempo!
¡No, no, no! ¡Abajo!
Juraría que eran más grandes.
Es su fin.
Avísame si te viene la iluminación.
Bueno... Supongo que tengo un poquito de tiempo de sobra.
No me gusta que me mires así, Warly...
No hay que cocinar absolutamente todo, Warly...
Me alegro mucho de verte, Warly. Oye, ¿nos habíamos visto ya?
Un momento, ¡esto puedo solucionarlo!
A mí no me la das con queso, Warly, ¿¡tenías todo preparado!?
Me alegro de tener a alguien como tú a mi lado, Warly.
No me importaría tener un beefalo guardaespaldas.
Preferiría ahorrarme las picaduras el resto de mi vida, gracias.
¡No te vayas a pensar que no lo lanzaré!
¿Qué? Pero ¿cómo es que ya está vacía?
Las huertas necesitan demasiada atención.
Ay, ¡qué refrescante!
Parece mentira, pero es bastante práctico.
Sabe como un día de verano helado.
Me parece bastante innecesario cocinarla.
¡Qué redondita es!
¿Para qué perder el tiempo plantándolas si me las puedo comer ya?
Se me viene algo a la cabeza... Creo que había un truco con los percebes...
Con el tiempo crecerá tanto como las demás.
Qué fastidio, ¿en serio tengo que aguantar los escupitajos de una planta enfadada?
Si encuentro alguna roca bonita, lo pondré ahí.
Seguro que no tardará en hacerme falta.
¡Este árbol tan viejo es magnífico!
Será mejor que vire hacia otro lado si no quiero acabar de agua hasta las orejas.
Era cuestión de tiempo que usara la lanza en nuestra contra.
¿Por qué pasa siempre lo mismo...?
Me alegro de volver a verte, Wigfrid, pero no podré quedarme mucho tiempo.
¡Dame un momento y volverás a hacer tu canto tirolés, o lo que sea, enseguida!
¡No pienso dejar que te lleves MI alma al Val-yo-qué-sé ese!
Creo que, al final, sí que me alegro de tenerte a mi lado, Wigfrid.
No es de rigor histórico, pero no se lo diré.
Unas cuantas alas no son nada, una vez vi un sombrero con un faisán entero encima.
La protección extra es más que bienvenida.
Conservada para toda la eternidad.