Palabras de la Constante
Me gusta mucho.
¿A lo mejor hay que darle cuerda?
Anda, qué gorrito tan peludo y simpático. ¿Me lo puedo probar?
¡No puede hacer tanto calor fuera!
Será mejor que vaya comprobando la temperatura.
No sé si me fío de esa cosa...
¡Ya casi tendría que estar!
¿Por qué cocinar lleva tantísimo tiempo?
¡Por fin!
No me digas que me toca cocinar a mí...
No me extrañaría que echara a correr en cualquier momento.
Cómo cuesta parar cuando has probado una.
¡Mmmm, menta!
¿Eterna? ¡Ja!
Nunca he entendido la gracia de hacer un postre que parece un trozo de madera.
Venga, un poquitito de pudín.
Una bebida calentita.
Una taza calentita llena de dulzor.
A lo mejor una ración de ponche de huevo me sienta bien.
No puedo resistirme a coleccionar cachivaches.
Ay, qué recuerdos...
Esto no me suena de nada...
Qué familia tan encantadora.
¿Esta es una de las velas eléctricas de las que he oído hablar?
Debería pasar más tiempo con ella.
Seguro que ha sido culpa de una de esas dichosas velas modernas eléctricas.
Supongo que, a veces, a los árboles les pasan estas cosas.
Es un pino adulto.
Un árbol joven en una maceta de madera.
Ha amargado las fiestas.
Parece que solo acepta piñas.
Hay algo que se asoma desde el interior...
En comparación, las langüostas normales parecen hasta simpáticas.
Veo una olla de agua hirviendo en tu futuro.
Ya está muerta, así que mejor no la desperdicio.
¡Hora de comer!
Me sorprende que ese joven la pueda tener controlada.
Me sorprende que ese joven la pueda tener controlada.
No me llenes de babas, por favor...
No me llenes de babas, por favor...
Supongo que con una taza de té bien fuertecito... Nah.
¡A nadie le gustan los abusones, Wolfgang!
No sé yo si esa es la mejor forma de emplear el tiempo, Wolfgang...
Lo siento, Wolfgang, no tengo tiempo para hablar.
¡Wolfgang! ¿¡En qué momento ha pasado esto!?
¿¡Cómo has podido, Wolfgang!?
Tendríamos que tener más cuidado en el futuro.
Supongo que hay un momento y un lugar para hacer ejercicio.
¡Detente en este preciso instante!
Sé que estás frustrado, pero ¡eso no arreglará nada!