Palabras de la Constante
Hmm, extraño.
Huele a vegetación.
Piedras comprimidas, buena presentación.
¡Me he decantado por el miedo!
No sé si sentir miedo o lástima.
Puede que me arrepienta, pero siento la necesidad de ayudar a esta pobre criatura.
Puede que no sea tan malo.
¡Oh, oh! ¡Monsieur Cochon está que trina!
Ah, sacrebleu, esa piedra es demasiado dura, no puedo romperla.
¿Podría liberar a la pobre criatura?
No recomendaría esto.
Mmmm... Podría estar bien en una sopa.
Au revoir, árbol.
Crujiente, ¿verdad?
¡En rodajas!
Un ramo de hojas.
¡No, gracias!
A maman le encantaban las cartas.
No es de Rodin.
Tenemos que cambiarlas ahora mismo.
Ahora todos podemos resplandecer un poco más.
Muy bonito, aunque prefiero la verdura.
Qué pinta más siniestra...
Lo siento, maman.
¡Lumiere!
Está bien.
Yo hago mi arte en la cocina.
Estoy deseando ver la cara de maman.
¿No deberían tener dos cuernos?
Imagina... Un suculento bourguignon de venado...
Una vez tuve un saucier que se parecía a este bicho.
Listo. Buen trabajo.
Qué olor tan poco apetecible.
¡Mon dieu! ¿Qué está pasando?
Si no soportas el calor, congela la cocina.
Le falta el ingrediente más vistoso.
Lo prepararé de un plumazo.
Globo ocular gigante... ¿sopa?
Parece una llave, ¿no?
¡Oh, ciervos y centellas!
Esto está muy caducado.
Unas gafas estarían bien. Necesito ver.
Seca la humedad.
Más seco que la mojama.
¿Eficiente, oui?
No, yo soy un tradicionalista.
Qué guarro está dejando todo, ¿verdad?
Hmm, sigue buscando.
Un palo de radar finamente sintonizado.
¡Casi puedo olerlo!