Palabras de la Constante
¡No está nada mal!
Algo que flote facilitaría la pesca.
Este mundo curte hasta a los mejores, camarade.
¡Las plumas son sorprendentemente útiles para pescar!
¡Las plumas son sorprendentemente útiles para pescar!
Será mejor que vaya con cuidadito.
Un plato pesado para un pez contundente, ¿non?
¡Un chef necesita ingredientes frescos, llueva o truene!
Un señuelo la mar de fresco, comprado a un vendedor de hielo.
No muy apetecible, pero a los peces parece gustarles.
No muy apetecible, pero a los peces parece gustarles.
No muy apetecible, pero a los peces parece gustarles.
No muy apetecible, pero a los peces pequeños parece gustarles.
No muy apetecible, pero a los peces pequeños parece gustarles.
No muy apetecible, pero a los peces pequeños parece gustarles.
¿Qué delicatessen marinas me esperan en el fondo marino?
He trabajado con ingredientes con peor pinta.
¡Vas a quedar de rechupete como cena!
Mm, me pregunto si esas espinas serán venenosas.
Ah, sí, con un chorrito de limón, un poco de pimienta...
¡Ah, con mantequilla y sal estarás para chuparse los dedos!
Sus escamas tienen un brillo precioso.
Sus escamas tienen un brillo precioso.
Prefiero usar pescado fresco, no congelado.
La carne tiene un toquecito dulce que sirve para preparar platos muy interesantes.
¡Apenas servirá ni para abrir boca!
¡Un delicioso bocadito!
¡Pequeño, pero sin duda delicioso con los aderezos adecuados!
Pezqueñines no, gracias.
¿Este pez ya está cocinado?
La carne tiene una textura seca y extrañamente quebradiza.
Casi es demasiado bonito para comérselo. Casi.
¡Mon dieu! ¡Me van a cocinar a mí si me acerco demasiado!
Nunca antes la comida me había escupido.
No sabía que podían crecer mar adentro.
Dudo que me quepa en el bolsillo...
Un recuerdo bastante grande de nuestros viajes por el mar.
Buf... Otra vid sin uvas.
Mejor lo dejo estar.
Quemado hasta estar crujiente.
¡Nunca sé lo que voy a encontrar!
Alguien está revolviendo la sopa.
¡Ah, pescado fresco!
Parece que esta noche no habrá pescado para cenar.
¡Ah, bon! Arreglado.
Me gusta más cocinar los peces que pescarlos.
Ya casi puedo oler mi cena de pescado cociéndose en salsa de mantequilla.
¡Atraparé un buen banquete!
¡No hay nada más triste que un plato vacío!
Servirá, por ahora.