Palabras de la Constante
Los verdaderos guerreros esperan su turno.
Hacer enfadar a las bestias marinas no sería muy inteligente.
Pertenece a la armadura andante.
No conviene toquetear los efectos de aliados.
No voy a meter las narices ahí.
No es para mí.
Solo me montaré si es el vencedor.
Déjale dormir. Luego le podaré.
No merece la pena afeitar.
¡Pero no hay nada que recortar!
Esta bestia no es de mi propiedad.
¿Hay que volver a empezar? ¡Jamás! ¡El espectáculo debe continuar!
Lástima, ha escapado a mi furia.
¡Maldición! El sitio está cogido.
¡Las bestias vegetales deben tomar posiciones para que empiece la carrera!
Ya está lleno de bienes.
Mi fiel compañero actualmente lo está usando.
Me temo que eso no va ahí.
Pertenece a la armadura andante.
No conviene toquetear los efectos de aliados.
No voy a meter las narices ahí.
No es para mí.
Ese conocimiento está prohibido por los dioses.
Ya poseo ese conocimiento.
Este no es el momento ni el lugar.
Es un mapa sin indicaciones.
Este mapa es de alguna tierra lejana...
Esa bestia le pertenece a otra persona.
Ya he elegido a mi bestia.
No puedo.
Ha muerto.
No me pertenece.
¡No cuando hay una batalla que ganar!
¡Por la barba de Odín, encontraré la llave correcta!
La verdadera llave debe estar en alguna parte.
¡No puedo envolver lo que no existe!
¡No tengo miedo!
Esperaré valientemente mi turno.
Es posible que haya una competición en otro lado.
¿Dónde se habrá escondido?
Vaga por la tierra.
Está concentrado en sus quehaceres.
Esto ya me lo sé.
¡Si yo no puedo hacerlo, no se puede hacer!
¿Puedo volver a la batalla ahora?
¡Victoria! Bien, dejadnos marchar.
¡Salid, enemigos alados!
¡En el otro mundo, la victoria será mía!
¡La tierra se rebela contra nosotros!
¡Son las pisadas de un gigante!