Palabras de la Constante
Estás a salvo conmigo, carne marina.
¡Duerme mientras puedas!
Podría ser un buen garrote, por lo menos.
Un juguete para niños.
Se le ha quitado toda la vida cocinándola.
¡Los niños traviesos temblarán ante este yelmo macabro!
¡A esta calabaza le falta el visor!
¡Seguro que es un delicioso pastel de carne disfrazado!
Papilla naranja ardiendo.
¿Quieres luchar, vegetal?
Para ser una verdura, es bastante imponente.
Pedacitos pequeños de la naturaleza.
Por desgracia, no es un compañero de entrenamiento muy animado.
Es como mirar fijamente a los focos...
Un amuleto de poderes oscuros.
Está nublada por una energía misteriosa.
El ojo de Odín nos guía el camino.
Aceptad mi ofrenda, oh, poderosos dioses.
La bestia se inquieta cuando no se la da de comer.
Un poste. Indigno de mi atención.
Ha escalado las paredes.
Una reina colosal.
Un siervo de un dios terrible.
Está dedicada a su dios.
Sus días de guerra han terminado.
Es estéril.
Es un cuenco bonito.
Un puñado de semillas, no dan carne.
Tendrá mucha carne.
Un recipiente para alimentos.
¡Un tesoro!
¡Moneda! ¡Prepárate para ser gastada!
¡La fortuna es mía!
¡Me he ganado el favor del dios!
Sería un honor ser alimentada al dios del cielo, bestia.
¡Qué manjar!
Atrapa carne marina.
Esta comida no es digna de un dios.
El trigo ha caído en la batalla.
Esto seguramente enfadará al dios.
¡Lo ofreceré al gran dios!
Esto saciará el apetito del dios.
Es lo que desea la Roedora, por miserable que sea.
La Roedora desea... otra cosa.
Fue consumido por el fuego de Hel.
¡Ingrediente asqueroso para comidas de ofrenda!
¡Qué hedor!
Un puñado de semillas, no dan carne.
Ah, la dulce inocencia de la juventud.
¡Ha salido de un animal, pero no es carne!