Palabras de la Constante
Lo llevaré si tengo que hacerlo.
¡Las abejas no!
Esperan tan pacientemente.
Tal vez no debería haber puesto eso ahí.
¡Yo no he sido! ¡De verdad!
No pienso ponerse eso en los zapatos.
¿Qué traman esas abejas?
No sé a qué viene tanto revuelo.
Echo de menos sellar una buena carta.
Noto ciertos toques de terror, con una pizca de horror.
¡Vuelve a las mazmorras!
Otra campana.
¿Qué es lo que estoy mirando aquí?
Es francamente desconcertante.
Ha visto días mejores.
Me hace sentir un poco nostálgico.
Ay. Si tengo que hacerlo...
Un poco más refinada, por lo menos.
Deliciosamente dulce con un sutil toque de acidez.
Están bastante deliciosas, la verdad.
Necesita estiércol.
Será mejor que no me empiece a hablar.
¿Qué ha traído esta aflicción a mi mundo?
Parece que está un poco pocho, la verdad.
Obligado a comer bayas. Ay.
Y ahora a esperar.
Demasiado calor para un arbusto tan pequeño.
Parece necesitar ayuda. ¿Fertilizante, tal vez?
Será mejor que no me empiece a hablar.
¿Qué ha traído esta aflicción a mi mundo?
Parece que está un poco pocho, la verdad.
Las bayas se mantendrán frescas siempre y cuando las deje allí.
Me temo que tendré que esperar.
Conozco la sensación.
Parece mucho alboroto por lo que vienen siendo bayas machacadas.
Tiene una textura esponjosa única.
Sin duda es material para pesadillas.
¡Un fruto seco con patas! Aterrador!
Eso sí que es un sueño profundo.
Nunca volveré a estar entre rejas.
¿A qué viene tanto revuelo, plumas?
Lo siento por vosotras, plumas.
Igual no estaba durmiendo.
Aún estarás ahí cuando despiertes.
Ah, venga. Te di de comer la semana pasada.
Hasta nunca.
Puaj.
Grotesco.
¡Siguen cayendo en la trampa!
Me gusta pensar en esto como una prisión para pajaritos.