Palabras de la Constante
Esperemos que atrape el viento, además de miradas.
Mejor él que yo.
Todavía me zumban los oídos.
Así dejarás de lamentarte.
Oh, CÁLLATE, ¿quieres?
Parece que conseguí el último trozo.
Qué raíz tan inquietante.
Conejo tonto.
No hay nada que pueda aprender de aquí.
Es un material muy fuerte.
Déjame adivinar, ¿le crece un tallo de mármol?
Piedra que se ha vuelto fría.
Siempre me he preguntado quién los construyó.
He encontrado un arbusto.
Qué caprichoso.
Debería hacerle preguntas.
Está acabado.
¡Es retorcido y pincha, justo como yo!
Eso ha sido doloroso.
Qué plantita tan genérica.
Allá va.
Ahora ya no vale para nada.
Árbol 0, Maxwell 1.
Un árbol con un comportamiento peligroso.
Me encanta el puré de patata.
Me recuerda a Wilson. ¡Ja!
Qué intensita.
Es obvio que se trata de la máscara de un trabajador.
Qué melodramática.
Qué melodramática.
Qué melodramática.
Qué melodramática.
Qué melodramática.
Prefiero no ponerme eso en la cara.
Qué melodramática.
Qué melodramática.
Parece un poco mandona.
Qué melodramática.
Prefiero no ponerme eso en la cara.
Prefiero no ponerme eso en la cara.
Qué melodramática.
Todo navío debe contar con uno. Si no, vaya palo.
Mucho más práctico que hacer un fuego en nuestro barco.
Mucho más práctico que hacer un fuego en nuestro barco.
¡Cómo te atreves a mirarme por encima del hombro!
Muy prudente.
¿Tengo pinta de peón de astillero?
Una advertencia para las aves acuáticas que nos crucemos.
¿Lo tengo que hacer todo yo?
Esas alas no se las han arrancado a una mosca dragón real. Una lástima.