Palabras de la Constante
Ah. Está lista.
Solo son palos inútiles hasta que los montamos.
Preferiría no tocar eso con mis guantes.
Ya está pegajoso.
No tengo tiempo para ver cómo crecen las ramas.
Agridulce.
Instrumentos de trabajo.
No me importa ensuciarme las manos con esto.
Picante.
Aromático.
No volverá a crecer pronto.
Esto dará un poco de picante.
Un dulce aroma emana de sus ramas.
Ahora no producirá savia.
Vaya, ahora está arruinado.
Se está llenando. Muy lentamente.
La savia está lista para recogerla.
Este árbol ha visto días mejores.
No toques el traje.
Encantado, estoy seguro.
Profundamente dormido.
Le hace falta una renovación.
Hace tiempo que estuvo bien en pie.
Sirope para cocinar. Por supuesto.
Un tomate bien rojo.
Un tomate bien rojo asado.
¿Se supone que debo plantarlas?
Buenos días, señor.
Me quito el sombrero ante ti, señor.
Un nabo grande y bulboso.
Apenas mejora el sabor.
¿Se supone que debo plantarlas?
Sería más útil en forma de harina.
¿Se supone que debo plantarlas?
Llevo aquí tanto tiempo... que ahora hasta me parece delicioso.
No te preocupes, conejo. Todo está controlado.
El conejo va dentro del sombrero, no encima. Qué desfachatez.
Hay un mundo sucediendo ahí abajo.
La entrada se ha derrumbado sola.
La inteligencia mató a la zanahoria.
Ah, qué inteligentes.
No parece muy confiable.
¿Crees que me fiaría de los de su calaña para guardar mis cosas?
¡Dile a ese canalla de Simon que tengo un sombrero del que no podrá escapar!
No sirven para nada más.
Simon envía a su primo bruto a pelear por él. Típico.
¡Me has dejado en evidencia por última vez, Simon!
Ahórrate las ofrendas de paz. Simon sabe de sobra lo que ha hecho.
¡Largo, lluvia, largo!
No es el sombrero más apuesto, pero es bastante necesario.