Palabras de la Constante
¡Una olla dulce!
Se ha puesto un poco pachucha.
Ahhh... Está rota.
Ojalá pudiéramos subir en él.
Ni siquiera podemos arreglarla.
Jope.
Ah, qué lástima.
¿Sigue dando la hora correcta?
No creo que el reloj funcione todavía.
¿Dónde se ha metido todo el mundo?
¿Qué habrá ocurrido aquí?
Parece que todo el mundo se ha ido.
Ya no lleva a ninguna parte.
Qué mal.
Bueno, no estaría de más echar un vistazo.
Probablemente alguien ha guardado sus cosas de valor.
Mamá decía que el aceite del pescado es bueno para el cerebro.
¡Huele bien!
No echamos mucha sal a la comida.
Vamos a aplastarla.
Tenemos que esperar a que haya más sal.
La sal está lista.
Debemos prepararlo en la charca crujiente.
Savia pegajosa.
Un cubo grande.
Va a tardar mucho en crecer.
Ah... Ya no sirve de nada.
Podemos plantar un montón de comida con esto.
No quiero usar esto.
Lo hemos molido.
Qué arbusto morado tan bonito.
Ya no queda nada bueno.
No sabe muy bien solo.
Me pregunto por qué la gente se ha ido de este lugar tan bonito.
¿Por qué alguien haría esto?
Agh... Hay bichos.
Aún no hay savia.
¡Savia muy pegajosa!
Ah, ahora no es tan rosa.
¡¡No nos tienen miedo!!
¡Hola, Sr. Cerdo!
Está durmiendo.
¡Nunca había visto sus casas tan de cerca!
Ahí yo no vive nadie.
¡Dulce!
¿Es una fruta o una verdura?
Es una frutura cocida. ¿O una verfruta?
Podemos averiguar lo que son plantándolas.
¡Hola! ¿Quieres comerciar?
Hola. Pareces agradable.