Palabras de la Constante
La ciencia lleva su tiempo.
La sal se ha acumulado en la cuerda.
Para cosechar sal del estanque.
Sabe dulce.
Podemos usarlo para obtener savia de los árboles.
Ya no puedo obtener nada más.
Bien podría arrojarlo al fuego.
El que siembra recoge.
Herramientas de laboratorio para carnicería quirúrgica.
Sabrosa.
Me recuerda a esos monstruos de tentáculos.
Ya no puedo obtener nada más del arbusto.
Podría molerlo para hacer alguna especia.
Está lleno de savia superdeliciosa.
¿Dónde está el árbol? Me he quedado de una pieza.
Así es como salen hormigas.
Está bien exprimido.
Savia dorada y dulce.
Parece enfermo.
Es un cerdo superpeludo.
Supongo que estás tú aquí al cargo, ¿no?
Está durmiendo, por ahora.
Ha visto días mejores.
La casa de algún cerdo se ha derrumbado.
Añade dulzura a la mezcla.
Es rojo porque está lleno de ciencia.
Cocinar es fácil si entiendes la química.
Un puñado de semillas inidentificables.
Quizá estaría dispuesto a comerciar.
Quizá estaría dispuesto a comerciar.
Es un nabo crudo.
Cocinar es practicar la ciencia.
Un puñado de semillas inidentificables.
Parece que tiene mucho grano.
Un puñado de semillas inidentificables.
Está buscando zanahorias.
¿Te gusta la ciencia?
Un conejo en la chistera.
Eso debe conducir al Reino de los Hombres Conejito.
El Reino de los Hombres Conejito está cerrado por temporada.
Esa zanahoria asada no es de verdad.
Esa zanahoria no es de verdad.
A los conejos les gusta la música.
Puedo hacer algo con ejo.
¡Da saltos, pero no de alegría!
Sirve para dar una buena tunda.
¡Salta a la mínima!
¡Debería capturarlo, por la ciencia!
¡Salve, conejito!
Mantiene la lluvia donde debe estar. Fuera del cuerpo.