Palabras de la Constante
No somos más que peones en este juego llamado "vida".
Una burbuja, congelada en el tiempo, no puede explotar nunca.
Un mero súbdito de algo más grande.
Están aquí.
Su frío corazón de tiburón era un incomprendido.
Oscura y fría, como mi alma.
Un monumento a la descomposición fúngica.
Todavía me acuerdo de cómo abandonó la luz sus ojos.
La pequeña centinela no alberga vida alguna.
No consigue capturar su sufrimiento.
Su cometido es la muerte.
¿Cómo es que ha podido volver? No es justo...
Consumía para llenar el vacío infinito de su interior.
Ojalá pudiera empezar de nuevo.
No había salido de un cuento de hadas.
Es curioso, las cosas que decidimos conmemorar.
Una bola peluda vacía.
Me está mirando el alma.
No está durmiendo sino... esperando.
Hará que el vacío de mi corazón sea aún más grande...
Eso no me lo esperaba.
Una vez tuve un pez como mascota... No duró demasiado.
Dios, qué dientes tan grandes tienes.
No es más que una burda imitación de la vida.
Perecer ahora me ahorraría mucho dolor.
No tiene vida en los ojos.
La oscuridad se cierne.
¡Tal vez sobreviva a esta noche!
¡Una visión de un infierno congelado!
La oscuridad nos invade.
Es un fuego extraño.
Eso no es una buena señal.
La oscuridad se cierne.
¡Tal vez sobreviva a esta noche!
¡Una visión de un infierno congelado!
La oscuridad nos invade.
Es un fuego extraño.
Eso no es una buena señal.
¿Ahora nos rodea el vacío?
Este.
Estoy sin rumbo.
Norte.
Nordeste.
Noroeste.
Norte. No, espera, sur.
Sureste.
Sudoeste.
Oeste.
Podredumbre y decadencia.
Supongo que servirá.