Palabras de la Constante
¿Me concederás el descanso eterno que tanto anhelo?
Ya solo queda su corona.
Lo consume todo.
La vida continúa.
Igual pruebo un bocado.
La locura habita en su interior.
Usar una caja mágica para jugar al escondite es trampa.
¡Qué pajarraco tan horrendo!
Es horrible.
Ya los necesitará más.
Me duelen los dedos de coser todas esas plumas.
Me pregunto lo que hizo.
¡Ay, pobre mandrágora!
Se ha hervido la vida que tenía.
¡Adelante, subordinado vegetal!
Ahora es solo la comida.
La poderosa mandrágora. Es mejor arrancarla por la noche.
Contiene su esencia peluda.
Está tan blanco como Abigail ahora.
Liso y sin vida.
Frío... pero no sin vida...
No le importan nada las leyes de este mundo...
Incluso la piedra no puede soportar la fuerza constante de la decadencia.
Contra todo pronóstico, generó vida...
¿Estarás vivo o estarás muerto?
Incluso los pinchos se queman.
El fin.
Un arbusto que siempre duele.
La vida es dolor. Ahora no tiene vida.
Es una planta.
Está ardiendo.
Negro como mi corazón.
Sus pinchos no lo protegieron.
Un árbol que solo conoce el dolor.
Me rugen las tripas solo con mirarlo.
¿Creéis que su portador sabría lo que le ocurriría a su gente?
Tiene el aspecto de una persona cuyo destino es ser temida.
Posee una fuerza serena.
Convertirse en otra persona, aunque solo sea un segundo...
Convertirse en otra persona, aunque solo sea un segundo...
Convertirse en otra persona, aunque solo sea un segundo...
Convertirse en otra persona, aunque solo sea un segundo...
Convertirse en otra persona, aunque solo sea un segundo...
Yo ya enmascaro mis emociones.
Convertirse en otra persona, aunque solo sea un segundo...
Convertirse en otra persona, aunque solo sea un segundo...
Tiene una expresión solitaria.
Convertirse en otra persona, aunque solo sea un segundo...
Yo ya enmascaro mis emociones.
Yo ya enmascaro mis emociones.