Palabras de la Constante
Mi suerte no podría ser peor de lo que ya es.
Su existencia debe de ser confusa.
Casi es demasiado bonito para comérselo. Casi.
Casi es demasiado bonito para comérselo. Casi.
No tiene calidez..., como mi vida sin Abigail.
Ningún pez tendría que oler dulce.
No ha tenido tiempo para crecer.
Me temo que has chapoteado por última vez.
Supongo que valdrá por ahora.
Tanto esfuerzo para tan nimia recompensa.
Parece extrañamente... ¿crujiente?
Casi apesta a podredumbre.
Mmff. No veo el parecido.
Ha llegado el ocaso de tu vida en este mundo.
Vaya criaturilla maleducada.
Las raíces parecen huesos desteñidos...
Qué raro que no se hunda ni al tirarla al fondo del océano.
Me recuerda a aquella época feliz en la que me sentaba a la sombra...
Sería perfecta para colgarse.
Algo siniestro se encuentra sobre nosotros.
No quedan más que cenizas.
¿Valdrá la pena registrar eso?
Me está llamando.
Lo siento. Mala suerte.
Ah. Cómo no.
No sé cómo, pero he conseguido arreglarlo.
Los peces deben morir para que yo pueda alargar mi terrible existencia.
No debería hacerme ilusiones...
Hasta yo podría montarlo sin mayor dificultad.
Está vacía.
Así que hasta los tritones tienen límites.
Los tritones están en un ciclo infinito de alimentación. Hay que darles más.
Está vacía.
Así que hasta los tritones tienen límites.
Los tritones están en un ciclo infinito de alimentación. Hay que darles más.
Solía ser muy feliz con instrumentos como estos.
Yo nunca lloro.
No volverá a hacer llorar a nadie.
No conseguirás hacerme llorar.
La vida que contienen es un misterio.
Veo un millón de ojos tristes mirándome...
Tan frío y sin vida como... bueno...
Liberación temporal de la monotonía.
Este tipo de cosas solían traerme felicidad.
Lo ve todo y a la vez nada.
Con cada uso, el portador muere y vuelve a nacer.
¿De verdad se sujetan las patas mientras duermen en el mar para no separarse?
No tiene nada.
Si me llevo lo que hay ahí, la criatura podría morir de hambre.
Tenía el presentimiento de que terminaría en el mar.