Palabras de la Constante
Qué bufanda tan cuca.
Para haberlo hecho los pájaros, está bastante currado.
Es bastante práctica para no pasar calor en veranito.
Esa sí que es una buena sierra.
No te merecías este final.
Te... Te quiero.
Eso no tiene buena pinta.
Eres un grano en el culo de color naranja, ¿lo sabes?
Oh, no me puedo enfadar contigo.
Dulces sueños.
Siempre has sido competitiva, ¿verdad, hermanita?
Comida gratis del suelo.
Es más fácil masticarla. No es que eso importe.
Un montón de zanahorias.
Se puede recolectar perfectamente.
Un puñado de semillas.
Vaya.
Está bien. Armaré otra mesa.
Un buen lugar para poner los pies encima, y ya está.
Mantendrá a las ratas fuera de la fábrica.
Tan abandonada como un viejo almacén.
Todos tenemos que dormir.
¿Parezco una comerciante de pieles?
Creo que le chirría una rueda.
Parece que se puede mover.
No soy lo bastante alta.
Oro parece, plata no es.
Un viejo platanero quemado.
El plátano caramelizado es lo mejor.
Es un, eh, platanero.
¡A las profundidades!
Están al máximo de capacidad ahí abajo.
No, no quiero que se me pongan negros los pulmones.
Otro día, otra cueva espeluznante.
¿Es sensato adentrarse?
Bah, está lleno ahí arriba.
No necesito aire fresco.
Apenas recuerdo cómo es la superficie.
¡Echa un vistazo a este pequeño helecho!
Oh, el helecho ha muerto.
Ha estirado la pata.
¡Esas criatura no es de fiar!
Está durmiendo.
No se aguanta los gases.
Huele a podrido.
De ahí no puede salir nada bueno.
Esto se va a poner sofocante.
Bueno, eso es tóxico.
Hay que tener una forma de salir.
¡Eso sí es un papeo rico!