Palabras de la Constante
Puede que nos haya dejado algunas cosillas.
Está claro que era lo que lo sujetaba todo.
Tiene que ser uno de esos árboles tropicales.
Aún no es un árbol, pero lo será.
Parece un material de construcción bastante resistente.
Con un poquito de esfuerzo, esto podría llegar a ser un árbol.
Mejor no abrirlo.
Hum. ¿Una especie de pan festivo sofisticado y pijo?
Veamos si puedo tocar una cancioncilla.
No me sirve de mucho, honestamente.
¿Se supone que el pastel tiene que crujir? ¡Ojo, que no me quejo!
¡Ese ácido quema!
No me mezclo bien con la clase alta.
Con eso bastará.
No es el final.
Genial. Hemos perdido la ocasión.
¡Uauuu! Son potentes.
¡Mi boca está de parranda!
Solo su olor está haciendo que se me salten las lágrimas.
¡Seguro que pica como mil demonios!
Me pregunto qué crecerá de estas.
La luz está encendida, pero no hay nadie en casa.
Un gran abanico de plumas.
Huele a pavo quemado.
Deberíamos poner un arbusto ahí.
Ya me siento más afortunada.
En la fábrica a uno le entra mucho apetito.
No les veo mucha utilidad.
Ni rastro de humedad.
Parecen mezquinos.
Ni rastro de humedad.
Piedra sólida.
Por favor. Echo flemas mas grandes al dormir.
Nada como un poco de música para amenizar el trabajo.
No mi tipo preferido de trabajo manual.
Hace que minar parezca un paseo.
¡Pues no está nada mal!
Menudos tatuajes tan bonitos que tienes.
Relájate, rojo.
Me está mirando con malos ojos.
Quédate quieto para que pueda golpearte con una señal.
Menudos tatuajes tan bonitos que tienes.
Relájate, rojo.
Me está mirando con malos ojos.
Quédate quieto para que pueda golpearte con una señal.
No pareces tan duro.
Hace que todo huela a cerdo.
Qué desperdicio de materiales.
Debería aporrear a esa monstruosidad.
Qué pena.