Palabras de la Constante
A veces tienes que complacerte, ¿eh?
¿Qué tal te va, Jack?
¿Aún no te han puesto cara?
¡Es temporada de comer bien!
¡No está mal! Un poco dulce.
Es infantil, pero de una manera agradable.
¡Menuda pintaza, calabaza!
Un puñado de semillas.
¿Tú qué dices? ¿Te hacen un par de asaltos?
Ya casi nada me sorprende, pero esto lo ha conseguido.
Es, eh, un collar morado.
Una gema presuntuosa.
El espejo del alma.
Eso debería mantenerlo ocupado un poco.
Ha crecido un poco de musgo es esta especie de cavidad en la base.
Buen trabajo en metal.
Puede arruinar la buena arquitectura.
Guau. Impresionante.
Seguro que alguna vez fue muy apuesto.
Me pregunto quién la ha cincelado.
Tranquilo. No tienes buen aspecto.
No queda nada más en ese arbusto.
Es bonito, pero solo sirve para meter comida.
No tengo ni idea de qué son las semillas.
Tenemos que cocinarlo.
Para hacer pequeños guisos y demás.
Una moneda de la suerte.
Guárdala para un día de lluvia.
Tengo que tener cuidado de no convertirme en una ricachona.
Podemos largarnos de aquí con unas cuantas.
Pincho cuando tengo hambre. ¡Ja!
Un gran pedazo de cangrejo cocido.
Eh, cangrejito.
Fibra fresca.
No soy ninguna cocinillas.
Fibra cocida.
Lancémoslo al altar, ¿vale?
Perfecto.
Es la comida correcta, pero no parece que llene mucho.
Bueno, esa comida no está bien.
Está un poco más quemado de lo normal.
Con esto todo sabe mejor.
Apuesto a que ha quitado el sabor.
No tengo ni idea de qué son las semillas.
¿Qué pasa, mequetrefe?
Intento ayudar a los artesanos locales.
¿Tienes algo para mí?
¡Hora de una comida al aire libre!
Necesito encontrar un fuego para que funcione.
Lo bastante grande para una pequeña comida al aire libre.