Palabras de la Constante
¡Uy! Lo siento. Alguien ya lo está usando.
Lo siento, ¡zanarrata equivocada!
¿Por qué no corres de vuelta con tu dueño, eh?
No me gusta demasiado, ¿eh?
Creo que ya sé todo lo que me gustaría saber.
Eso ya lo sé.
¡Se me ha escapado!
Se acabó.
Necesito más agua.
Esa pieza no es la correcta.
Uy. He usado el plato equivocado.
Esta comida ya está en un plato.
¡Maldición! Vaya desastre de ritmo.
Debo mantenerlo constante.
Probemos de nuevo, ¿eh?
Ahora no puedo. ¡Lo siento!
¡Lo siento! Esperaré a que hayas terminado ahí.
Esto no es asunto mío.
Solo para robots.
No quiero descolocar las cosas.
Yo no negocio con almas.
No puedo hacerlo.
Debería terminar a que los ánimos se calmen, ¿eh?
No creo que le guste eso.
No puedes afeitar lo que no tiene pelo.
Ya está rapado, ¿no ves?
Me gusta mi barba.
No me puedo poner a afeitar al tuntún.
Lo siento; se ha escapado.
Está ocupado
¿Quién está corriendo contra quién, eh?
Está ya tan lleno como un tranvía de Toronto.
Oh, lo siento. No pretendía mirarte por encima del hombre.
Probablemente puedo encontrar un lugar mucho mejor para ponerlo.
Solo para robots.
No quiero descolocar las cosas.
Yo no negocio con almas.
No puedo hacerlo.
Err... ¿entiendes esto, Lucy?
Ya lo sabía, ¿eh?
Con esta luz no entiendo nada.
Esos monos no podían ni dejarnos un mapa decente.
No creo que esté en el lugar adecuado.
Creo que ya tiene dueño.
Ya tengo a mi beefalo.
Será mejor que pruebe con otra cosa, ¿eh?
No tiene arreglo.
No es mía.
Ahora no es el momento, ¿eh?
¿Has visto otra llave por aquí, Lucy?