Palabras de la Constante
Da bastante pena, ¿eh?
Qué buena carpintería.
¿Hay un libro entero sobre esos bichitos?
Ya sé más que suficiente sobre estos bichos.
Sé bien que no debo meterme en estos asuntos, eh.
Prefiero quedarme con mi hacha, gracias.
Mi primera reacción ante un incendio no es abrir un libro.
¿Hay algún capítulo de pesca en el hielo?
Lo dejaré a los expertos.
¿Crecen árboles de él?
Qué pedazo de libro... ¿Seguro que es la versión corta?
Pues sí que se complican con eso de la horticultura, ¿eh?
Será una de esas luces para leer.
Supongo que esto es lo que ella entiende por lectura ligera.
Me dan escalofríos solo de mirarlo.
Me habría venido bien cuando vivía en la costa oeste.
Bueno, siempre puedo usarla de cuña.
Creo que este va de plantar árboles.
El libro perfecto para una luna llena.
El frío me da igual, pero los veranos con todo este pelo no son ninguna broma.
No hay tentáculos en Canadá.
Hay arañas por todas partes, ¡me niego a leer sobre ellas!
Parece difícil de lanzar.
Pongamos pies en polvorosa, ¿eh?
Esa cosa ha visto días mejores.
Seguro que podría volver a pegar las piezas con un poco de calor.
Se podría quitarle la corteza a un tronco con esto.
Puede atrapar mosquitos.
Mira, plantas marinas.
Recogida limpia.
Parece un poco cruel, ¿no?
¿Qué hay dentro? Espero que troncos.
El papel es marrón. Como la madera.
Parece bastante amable.
Qué comida tan copiosa y reconfortante.
Listo.
Es bueno para esconderse de la naturaleza.
Prefiero la margarina.
Nunca me fíe de esas cosas, ¿eh?
¿Adónde vas a volar ahora?
¡Qué crujiente...! Pero ¿blando?
¡Lo siento! Lo siento. ¡Qué horrible!
¡Aléjate de esos bocados de carne!
Por fin.
Sigo sin fiarme.
Esto es lo peor.
¡Eso sí es una manduca rica!
Eso va a doler.
Se arrancó.
Es una maravilla que crezca algo en este clima.