Palabras de la Constante
Puedo dejar una cuerda para volver a subir.
Me pregunto para qué servirá.
Es la mar de bonito.
Una gran idiota de piedra.
Hay que dar el callo, Luce.
¿Dónde la ponemos, Luce?
Menos mal que es simpática.
No, Luce. No creo que puedas.
Necesita algún tipo de energía, Luce.
Debe ser una parte de esa idiota de piedra.
Esa sierra no parece nada estable.
A lo mejor las estoy leyendo al revés.
Ay, madre, está podrido hasta la médula.
Alguien... o algo se ensañó con ellos.
Genial. Termitas armadas gigantes.
A mí me da que está roto.
Puede que resulte un poco raro, Luce.
Creo que no está encendido.
Está rota.
Menuda lámpara de aceite.
¿Verduras? ¿Se han acabado el tocino y las patatas?
Solo vale para hacer compost.
¡Uf! ¡Cómo pica!
Es muy elegante, ¿eh?
No es franela, pero servirá.
Una capucha oscura llena de secretos.
Vamos a tirárselo a algo.
Seguro que con esto es más fácil arreglar las cosas, ¿eh?
Luce dice que le da mala espina.
Mientras funcione, no me importa la pinta que tenga.
No recuerdo la última vez que tomé postre.
Prefiero los crêpes.
Oh, Luce. No creo que esto sea para talar árboles.
Esto ya me gusta más.
¿Cómo puede caber todo aquí dentro?
¿Estas son las partes asesinas?
No, Lucy, no puedes cortarla. Es demasiado dura, hasta para ti.
¡Oye, deja de intentar matarnos!
¿Tú también sientes curiosidad, Luce?
No, no podemos construir una cabaña con estos muros, Lucy.
Lo despiezamos y a otra cosa.
¡Nos han rodeado, Lucy!
No, Lucy, no puedes aplastarlo.
Nos vendrán de maravilla.
Podemos arreglarlo o llevarnos sus piezas.
No deberíamos quitarle el ojo de encima, Luce.
¡Vuelven arrastrándose!
No, Lucy, no puedes aplastarlo.
Un mecánico mecánico, ¿eh? Qué más se les puede ocurrir.
Parece un tocado de hojalata tecnológico.