Palabras de la Constante
No creo que el altar quiera eso.
No sé qué rayos dije.
Camino a ningún lugar.
A llorar a la iglesia.
Ya no se meterá nadie por esa chimenea.
Ya no se meterá nadie por esa chimenea.
Reloj, no marques las horas.
Este reloj ya no relojea.
No hay nadie aquí.
Algo destruyó esta ciudad.
Me pregunto a quién hicieron enojar.
Está a las puertas de la muerte.
Techo, te echaré de menos.
Una caja de seguridad. Para que las cosas estén seguras.
No se abrirá sin la llave.
Mmm, pescado fresco.
Listo para la cena.
Está lleno de sal.
Sal. El mineral más sabroso.
La ciencia lleva tiempo.
La sal se acumuló en la cuerda.
Para extraer sal del estanque.
Es dulce.
Podemos usarlo para obtener savia de los árboles.
Ya no puedo obtener nada más.
Podría arrojarla al fuego.
Cosecharás tu siembra.
Herramientas de laboratorio para carnicería quirúrgica.
Sabrosa.
Me recuerda a esos monstruos con tentáculos.
Ya no puedo sacar nada más del arbusto.
Podría molerlo para hacer una especia.
Está lleno de savia muy deliciosa.
¿Dónde se fue el resto del árbol?
Así es como vienen las hormigas.
No le queda más savia.
Savia dorada y dulce.
Parece enfermo.
Es un cerdo muy peludo.
Supongo que tú estás a cargo aquí, ¿no?
Por ahora duerme.
Ha visto días mejores.
Arruinaron la casa de algún cerdo.
Agrega dulzura a la mezcla.
Es rojo porque está lleno de ciencia.
Cocinar es fácil si sabes de química.
Un puñado de semillas raras.
Quizá esté dispuesto a comerciar.
Quizá esté dispuesto a comerciar.
Es un nabo crudo.