Palabras de la Constante
Un aplauso para el asador.
Aparrillante.
Para asar carnes pequeñas.
Un instrumento de labranza.
Es probable que me sea útil.
La aparcaré en el bolsillo hasta que llegue al parque.
Ah, me recuerda a casa.
Esclarecedora.
La rutina diaria te deja molido.
Qué casita más fea.
¿Hay ciencia ahí?
Me vendrían bien algunas cosas.
Son hongos comestibles.
¿Esos son hongos? No sé qué decir.
No creo que vuelva a crecer.
Parece crujiente.
Una reacción química exitosa.
Un puñado de semillas raras.
Necesita ingredientes para que funcione la ciencia.
Para quemar cosas de manera científica.
El término científico es «cosita puntiaguda».
¡Toma eso, criatura!
Qué realista.
Hace mucho que ya no está conectada al agua.
Resulta que una llave fue la clave para entrar.
Está bien cerrada.
Un monumento monumental.
Cenicienta.
¡Esa roca está viva!
Está muerta.
No es de la paz.
Por ahora duerme.
Un plato plateado.
Un pequeño manantial salado.
Otro callejón sin salida.
Parece algo científico.
En esta olla caben más ingredientes.
Las manzanas de la tierra.
Un experimento térmico exitoso.
Un puñado de semillas raras.
Para colgar vajilla.
Para una cocina basada en la suspensión.
¡Hora de cocinar!
Una dulzura especial.
No creo que el altar quiera eso.
No sé qué rayos dije.
Camino a ningún lugar.
A llorar a la iglesia.
Ya no se meterá nadie por esa chimenea.
Ya no se meterá nadie por esa chimenea.