Palabras de la Constante
Creo que puedo controlarlo.
El solomillo sueña...
Mi bestia está escuálida. Necesita engordar.
Me queda perfecto.
Mi bestia se merece algo sabroso para comer.
Lo que la bestia perdió me beneficia a mí.
En flambé.
¡La presentación es importante!
El filete no debe estar desaliñado.
Me conviene fabricarlo, ¿non?
¿No es una campana para llamar a cenar?
¡Oh, non, non, non! Odio que me piquen.
Un atuendo esencial para recoger miel.
Oigo que hay actividad dentro.
Abejas armadas.
Compadezco al que pise esto.
¡Tu miel era demasiado deliciosa como para no robarla!
No creo que esa miel esté rica.
No recuerdo que esto estuviera aquí.
Estoy seguro de que antes era más grande.
Un conservante de primera.
¡Peur-fume!
No hace falta que peleemos, ¿no?
¿La hago sonar?
Qué tontito.
¡Très géant!
Pobrecito.
Me han dicho que se llama Bernie.
¡Fruta fresca!
Le hace falta una pizca de azúcar...
Qué sabor tan ácido y peculiar.
Hubiera preferido usarlas para cocinar un plato decente.
Necesitan cuidados y fertilizantes.
¡Está ardiendo!
Se intoxicó.
Creo que se está enfermando.
¡Bayas!
Crecerán más.
El calor sofocó estas bayas.
No más bayas frescas para mis postres.
¡Está ardiendo!
Se intoxicó.
Creo que se está enfermando.
¡Bayas!
Ya no puedo esperar más.
Hace demasiado calor, estoy de acuerdo.
Elaborada solo con las bayas más festivas.
Una delicia festiva de las Filipinas.
¡Por favor, no me aplastes!
¿Qué es esta locura?