Palabras de la Constante
¡Una bodega!
No quieren abrazos.
Hecho con auténtico cuerno de conejo.
Es duro, incluso para un estofado.
¡Prometo no cocinarte!
Una criatura bondadosa. Espero.
Para una noche de niebla en París.
Mejor que un periódico.
Ahora no mide nada.
Mide la humedad en las nubes.
Una verdadera vianda de verduras.
Ojalá tuviera loción para después de afeitar.
¿Dónde lo había escuchado?
Un festín para los oídos.
Un festín para los oídos.
Un festín para los oídos.
Qué dulce sonido.
Qué dulce sonido.
Un festín para los oídos.
Un festín para los oídos.
Qué dulce sonido.
Qué dulce sonido.
Un fuego intenso arde en su interior.
Me gustan los festivales así.
Parece un ojo con una gema adentro, ¿non?
¡Me encanta que la suerte me sonría!
Le falta crema y sal... y menos veneno.
Tal vez podría hacer una buena sopa.
Más fresco imposible.
Será difícil cosecharlo así.
No queda nada.
Se prendieron fuego bastante bien.
Una pequeña mata de juncos.
No queda nada que recoger.
Un ingrediente muy inusual.
Bueno, será difícil perderlo.
Utensilios de cocina antiguos.
No se cocinó muy bien.
Un centro de aprendizaje.
Al fuego le pareció delicioso.
¡Cuántas cosas voy a aprender!
La oscuridad se consumió.
Me deja anonadado.
Solo quedan cenizas.
Ni siquiera trataré de pronunciarlo...
Ayudará a renovar el lugar, ¿non?
Ahora no servirá de mucho.
Una parte de mi alma está dentro.
Parece algún tipo de piedra ritual.
No me gusta que siga latiendo.