Palabras de la Constante
Es una roca muy afilada.
Es bonita, pero huele a trabajador común.
Hace juego con mis mejillas rosadas.
Huele a belleza.
Un cuenco de follaje.
Brilla gracias a la ciencia.
¡Aaah! ¡Es muy maligna!
Creo que le faltó un poco de sol.
Unas hojas verdes.
No me gustan los deportes.
Mmm. No recuerdo lo que iba a decir de esas flores.
Es un disfraz para un bífalo de primera categoría.
¡Huesos para la ciencia! Deberíamos armar el esqueleto.
¡Está vivo! Momento, no.
Mis instintos científicos me dicen que no está del todo bien.
Aún le faltan algunas partes.
¡Fruta azucarada! Parte de un desayuno equilibrado.
El jardín parece más alegre cuando está cerca.
Estiró la pata.
¡Es adorable!
¡Ah, mira cómo duerme!
¿Es... un pez relleno de ranas?
Un sándwich con patas.
Dicen que son una exquisitez.
Tiene sabor a pollo.
El higo le da el toque final.
Amarillo y suavecillo.
Es adorable, pero le falta madurar.
Creo que ya maduró.
Está dormitando.
¡Fuera!
Ahora soy quien está a cargo.
Afrutado.
Pelo blanco y negro.
Me caías mejor cuando eras más pequeño y no me molestabas.
¡Bombástico!
No me gusta cómo me mira.
Parece muy real.
Lo mejor para el aliento.
Dorado a la perfección.
¡Un ajo agigantado!
Un puñado de semillas raras.
¿Cómo se explica que sea tan delicioso?
Un montón de piezas mecánicas.
«Guácale» es la palabra correcta.
Qué pegote.
Ah, así que había dejado eso ahí.
A veces me enfrasco en la ciencia.
Lo está... ¿conservando?
Parece vacío.