Palabras de la Constante
¡Ay, su néctar ya no es dulce!
Alimentos no cárnicos bebés.
¡Es un arma de matanza bestial!
¡Contiene el sabor!
Especia para los alimentos más bonitos.
¡Tu crecimiento tarda mucho!
Una ramita para dar sabor.
El néctar de los dioses habita dentro.
Lo han cortado.
¡Lo han arruinado bestias diminutas!
¡No tengo paciencia para ti, savia!
¡He adquirido el néctar!
¡Lo han herido!
Serías un guerrero muy honorable.
Tu vasallo.
Duerme profundo.
El hogar de mi enemigo.
Arruinada.
El néctar de los dioses, para los dioses.
¿No enfadará esto a los dioses?
Sus entrañas son rojas, ¡pero aun así no es carne!
Un puñado de semillas, no dan carne.
¡Prepárate para el trueque!
Es una bestia alegre.
Los dioses tienen unos gustos extraños.
¡Puaj! ¡No te comeré!
Un puñado de semillas, no dan carne.
¡Oh, glorioso trigo!
Un puñado de semillas, no dan carne.
¡Salta a mi boca!
¡No hay escapatoria!
Una ridiculez.
¡Hora del espectáculo, conejos!
Debe ser el intervalo para los conejos.
Hasta nunca, zanahoria gigante.
¿Qué se hace con una zanahoria tan grande?
A ese conejo más le vale responder a mi llamado.
Los conejos juran que resguardarán mi botín en su madriguera.
Te enviaré al campo de zanahorias interminable.
¿Qué insulto más exquisito para mis enemigos que abatirlos con un cuerno de conejo?
¡Qué adorable!
¡Debo capturarlo vivo!
El diminuto señor desea comerciar.
Armadura para la lluvia.
Pelearemos en la lluvia.
Sus días de profecías han terminado.
Predice la llegada de lluvia.
Un montón de verduras. No, gracias.
Un filo pequeño, pero un filo, al fin y al cabo.
Sería cortés de mi parte evitar que llegue a los oídos de mis aliados.