Palabras de la Constante
Esa roca necesita una siesta. ¡Tiene el ojo todo rojo!
¡Qué suerte tenemos!
Tiene olor raro.
Ahora huele mejor.
¡Listo para arrancarlo!
Así no lo alcanzamos.
Creo que quedan algunas esporas.
¡Se queman rápidamente!
Seguro que serán útiles.
Solo quedan los tallos.
Qué bueno que ninguno de los dos es alérgico.
¡La seguridad es lo primero!
Hace tiempo que no se usan.
Creo que se rompió.
Es como un laboratorio de ciencias.
Todo nuestro trabajo... desapareció.
Papá solía trabajar en algo así.
Al fuego le da igual la magia.
Debemos tener cuidado con eso.
Huele a algo cocinándose.
¿Acabo de oír un chillido?
Ah, ¿tenemos que limpiar?
No nos será de utilidad en ese estado.
¡Es un muñeco gigante de nuestro amigo!
¿Una especie de monumento religioso, quizás?
Creo que me quiere.
¡Parece un matón enorme!
¿Nos das el hueso de los deseos?
¡El rojo es mi color favorito!
Está acurrucado en nuestros bolsillos.
Qué plumas blancas tan bonitas.
Llamémoslo «Francis».
Que no sea demasiado pesado para el bífalo.
No creo que se estén divirtiendo.
Tenemos que extraerla para poder usarla.
Ninguna de estas parece buen sitio para pisar.
¡Pim, pam!
No creemos que pueda dar más fruta.
¡Se incendia!
Está muy enfermo.
Está un poco pálido.
¡De ese arbusto crecen rocas!
No tiene nada bueno.
Demasiado calor.
Tenemos que esperar a que madure.
Ya la abrimos.
¡Ya no tiene carozo!
¡Ah, guau, está creciendo!
El hielo puede ser útil.
¡Un charco!