Palabras de la Constante
Tómate tu tiempo... Me quedaré mirando.
Debe estar ocupado con otra cosa.
¿Hola? Parece que no está.
Ah. Me suena.
No hago nada bien.
No... ¡No vuelvas a dejarme sola!
¡Ten cuidado, Abigail!
Lo siento... Esto no es seguro para ti.
Sé que estás cansada, pero no puedo hacerlo sola.
Necesito tu ayuda, Abigail...
Has descansado en paz mucho tiempo, querida hermana.
Todo esto es transitorio.
Esto se olvidará también, algún día.
Nos encontraron.
No todas las muertes son iguales.
Ah, ¿y ahora qué?
El suelo se derrumba a mis pies.
Que la tierra me trague entera.
Un regalo...
Hoy te rendimos un tributo...
Su sed de sangre se sacia temporalmente.
Me llena la mente de planes...
Supongo que murió hace mucho.
Ya me mostraste este.
Los muertos se levantarán.
Las bestias llegan.
La muerte viene a por nosotros.
Será mi imaginación, pero me siento un poco más fuerte.
¡Siento la energía invadiéndome!
Al menos, pese a mi miseria, no me mojaré.
Mi dolor se ha mitigado, por ahora.
Si Abigail no descansa, yo tampoco.
Supongo que puedo hacer algo de utilidad.
¡¡oOooOooo!!
¡Abejas! ¡Tal vez sea alérgica!
Nuestro barco llora lágrimas saladas.
Allá voy, Ofelia.
¡Ay! Eso ha sido el karma.
Los murciélagos ya no me dan miedo. Puedo volver con mi melancolía.
¡Ay! ¡Los fuegos del infierno!
Acércate, criatura, no tengas miedo.
A diferencia de mi corazón, esto se puede arreglar.
A mí siempre me falta algo, ¿eh?
No puedo.
No se hacerlo. Lo siento.
Más cerca del juez sería mejor.
No... quizás sea mejor dejarlo como está.
¡Despierta, tonta zanarrata!
¿Por qué no te mueves?
¿Tienes que arrastrar los pies así?