Palabras de la Constante
Nunca me gustó trepar árboles, a pesar de lo mucho que Abby me insistía.
Por un momento me pierdo imaginando que me llevará a casa... Qué ilusa.
Los restos de una máquina desafortunada.
Su imperio está construido sobre arena y, un día, se derrumbará.
Las reinas no suelen rascarse la espalada en público, ¿cierto, Abigail?
Ah. Son tan suaves. Y peluditas.
Un capitán debe hundirse con su barco.
Me hace picar el pelo.
El mal cocinado sigue siendo mal. Incluso en lasaña.
Impregnada de maldad.
La carne se secó y adquirió un sabor extraño.
Tiene buena pinta, sabe horrible.
Devastada por el tiempo.
Sentí un terrible escalofrío por la espalda.
Bañado en luz eterna y pálida...
Tal vez tiene sed de sacrificios. ¿Dónde está Webber...?
Esto no parece correcto...
Una belleza así no puede durar.
Ríndete. No escaparás de mí.
Así pasa con todas las cosas.
Crece, contra todo pronóstico.
Cuevas. La debilidad de la luna.
¿Se refleja también desde el otro lado, Abigail?
Me está observando.
Una luna llena se asoma ahí arriba. Vigilante.
Una luna nueva se cierne sobre nosotros.
La luna está menguante.
La luna crece ante nosotros.
Su borde afilado acabaría con esto rápidamente.
La muerte es anticlimática para los árboles.
Se siente casi vivo.
Qué color tan enfermizo.
¿Qué vive dentro de este montículo de frío cristal?
Es inútil y le falta una pieza, igual que yo.
Un sacrificio sin vida.
Ha viajado tan lejos...
Su palidez me recuerda a Abigail.
Ahora nunca decaerá...
Unas terribles criaturas acechan dentro.
Frío cristal.
Hay luz atrapada dentro.
Podré ver con los ojos despejados.
No parece de este mundo.
Se ve bastante peligrosa... ¿Me dejará intentar?
Veo una chispa dentro.
Je, je. Sí, me encantaría escuchar un secreto.
No es agradable sentirse incompleto.
Vuelves a estar completa.
Los susurros... se oyen cada vez más alto.
Ahora estás a salvo.