Palabras de la Constante
Qué muñeca tan tierna.
Al señor juez le gustaría verla.
Qué muñeca tan tierna.
Al señor juez le gustaría verla.
Solo una parte solitaria de un todo.
Solo una parte solitaria de un todo.
Solo una parte solitaria de un todo.
Donde mi bífalo esperará su dictamen.
¿Dónde será mi lecho de muerte?
A mamá le gustaba coser ropa para nosotras.
Necesita armarse antes de ser útil.
Qué cabina tan rara.
Supongo que armarlo me distraerá de mi miseria.
Polvo eres.
Tiene hambre de tributos.
Debo presentar mis respetos.
Polvo al polvo.
Si pudiera encontrarle sentido a mi vida.
Un ejercicio de futilidad.
Supongo que conviene ir empezando.
Polvo al polvo.
Después de todo, nunca se sabe cuándo llegará el desastre.
Qué criatura más tonta.
Demasiada molestia.
Polvo al polvo.
Tuve un hámster una vez. Murió.
Corres, corres y no llegas a ningún lado.
Preferiría no cargar más con esto.
Polvo al polvo.
Abigail hubiese disfrutado de esto.
Sabes que nunca conseguirás esa baya, ¿verdad?
A lo mejor podría ponerlo aquí...
Si hubiera una señal que me guiase...
Temo que ya me perdí.
Supongo que esto significa que la carrera terminó.
No te preocupes, el fin se acerca.
Ah, gané.
Disfruta de tu victoria, ... Lo bueno nunca dura.
Es hora de terminar esta... carrera.
¿Por qué me molesto con estas tonterías?
Debería encontrar un lugar de descanso para esto.
«Cenizas, cenizas, todos sucumbimos».
No sé lo que estaba esperando, la verdad.
Ah... La verdad es que no está mal.
¿Cuál es la medida de una zanarrata?
¿Cómo se mide la propia valía?
Nada crece en el jardín de mi corazón.
Todo lo que crece acaba pereciendo.
Su lustre dorado se perderá bajo el mar.
Es para una pesada ancla de barco.