Palabras de la Constante
Un bello espécimen.
Creo que provienen del dulce ambulante.
Joyas primitivas.
Algo de césped cortado.
Podría ser un juguete aceptable para los niños si se portan bien.
No durará mucho.
Unos juncos cortados.
Unas placas de roca pulida.
Esta criatura tiene pésimos modales.
Vaya, ¿cómo acabó en este estado?
La patética bestia está atrapada bajo esta pila de escombros.
La criatura parece estar tranquila por ahora. No la molestemos.
Deberían enseñarle modales a esta bestia salvaje.
Para romperlo, se requiere mucha más fuerza de la que tengo.
Qué extraño... El mármol envuelve algo.
No sé si es bueno comer esto.
Qué estructuras óseas tan curiosas.
El árbol está ardiendo.
Un árbol carbonizado.
Lo han cosechado.
Fagales de algún tipo. Dan frutos cuando están bien desarrollados.
¡Nunca había visto un árbol así!
Es bonito, supongo, pero no sirve para nada.
Ah, le vendría bien un mantelito, ¿no?
Cuanta más luz haya para leer, mejor, en mi opinión.
Es agradable ver un poco de decoración por aquí.
Le toca a Maxwell conseguir bombillas. Lo anoté aquí.
Una pena. ¿Buscamos repuestos?
Ahora puedo leer mis libros de noche.
Claro. ¿Por qué no?
Todo el arte empieza con una página en blanco.
El parecido es aceptable.
Le creció la cornamenta para el invierno.
Perdió la cornamenta para los meses más cálidos.
¡Laurasiaterios!
Es la opción más segura.
Sería prudente desechar el cadáver.
¡Cielos! Algo está reanimando el cadáver.
Un implemento que acondiciona el aire o «dispositivo reductor de temperatura ambiente».
Sin el ojo de esa bestia, es inútil.
Construirlo debería ser sencillo.
Siento una imprecisa sensación de logro.
Parece una llave, pero es bastante frágil.
Fusionaron por la fuerza a la pobre criatura con una gema mágica.
Una mata de gramíneas.
Mucho más eficaz que los anteojos para leer.
¡Antihigiénico!
El dial se mueve ligeramente.
Es un dispositivo de rastreo mágico-técnico.
¡Aquí estamos!