Palabras de la Constante
¡Qué asco! ¡Quemémoslo!
Ah, a Maxwell le encantará esto.
Es muy puntiagudo.
La planta tonta sigue golpeando cosas. Es lo que hubiera querido.
¿Cómo es que huele tan bien?
Todo lavado.
Tú, me gustas.
¡Come tierra!
Sí que le gusta usar esos letreros.
Todo lavado.
Tú, me gustas.
¡Come tierra!
Sí que le gusta usar esos letreros.
¡Me gusta su actitud!
¡Es una mochila hecha de traseros!
Supongo que siempre puede ir a peor.
Supongo que está bien.
¡Buen trabajo de redecoración!
Está haciendo chanchadas ahí dentro.
Estos cerdos tienen un gusto arquitectónico cuestionable.
¡Idiota! ¡Déjame entrar!
Puaj. Qué vago.
Me pregunto cómo sabrán.
Puaj. Me está siguiendo.
Ugh. Son fragantes.
¡Él no es mi jefe!
¡Vamos, cerdito!
Quemado. Me gusta.
Necesita carne.
¿Dónde está mi santuario?
Ja, ja. El trasero de un cerdo.
¡Huele horrible!
Estos cerdos sí que saben divertirse.
Por fin, alguien que me haga el trabajo sucio.
Lo quemaría, pero podría valer algo.
Hola, semilla de árbol.
Muy pronto serás un árbol de verdad.
Quedaría mucho más genial con llamas alrededor.
¡Tesoro! Soy bastante bueno en esto.
Tres veces más punzante.
Puaj, es todo viscoso.
El fuego lo mejora todo.
No quiero tener la cabeza llena de datos inútiles sobre plantas.
Me lo comería si tuviera que hacerlo.
¡Date prisa, planta tonta!
Ah, vaya. Verduras.
Está agrietado y seco. ¡Buena leña!
Qué historia más rara.
¡Vaya, ... ese fuego en tus ojos!
¡ARDEEE!