Palabras de la Constante
¿Se supone que el pastel tiene que crujir? ¡Ojo, no me quejo!
¡Ese ácido quema!
No me mezclo bien con la clase alta.
¡Guauuu! Son potentes.
¡Mi boca está de fiesta!
Su olor está haciendo que me salten las lágrimas.
¡Apuesto que este pimiento pica mucho!
Me pregunto qué crecerá de estas.
La luz está encendida, pero no hay nadie en casa.
Un gran abanico de plumas.
Huele a pavo quemado.
Deberíamos poner un arbusto ahí.
Ya me siento más afortunada.
En la fábrica a uno le entra mucho apetito.
No les veo mucha utilidad.
Parecen mezquinos.
Piedra sólida.
Por favor. Echo flemas más grandes al dormir.
Nada como un poco de música para que pase el trabajo más rápido.
No mi tipo preferido de trabajo manual.
Hace que la minería sea pan comido.
¡No está nada mal!
Qué tatuajes tan bonitos que tienes.
Relájate, rojo.
Me está mirando con malos ojos.
Quédate quieto para que pueda golpearte con una señal.
Qué tatuajes tan bonitos que tienes.
Relájate, rojo.
Me está mirando con malos ojos.
Quédate quieto para que pueda golpearte con una señal.
No pareces tan duro.
Hace que todo huela a cerdo.
Qué desperdicio de materiales.
Debería aporrear a esa monstruosidad.
Qué pena.
Está más llena que una vivienda en el centro.
Ni por asomo ese código está actualizado.
¡Oye! ¡Tan solo quiero algo de luz!
Esas pezuñas nunca han visto un día de trabajo.
Ha torcido sus planes.
¡Qué compañero tan simpático!
¡Hola, idiota!
No quiero problemas.
¡No tengo ni idea de lo que está pasando!
Ahora no sirve para nada.
Tengo que encontrar algo de carne.
Un montón de cosas para construir.
La parte trasera de un puerco.
Uy, aquí huele a pocilga.
Qué vulgar.