Palabras de la Constante
No entiendo del todo este asunto de la «magia».
No sirve para mucho.
Apuesto a que le podría entregar un poco de pelo de bífalo.
¡A ver qué tenemos!
¡Qué criaturita más bonita!
¡Ya verás cuando el juez te vea!
¡Qué criaturita más bonita!
¡Ya verás cuando el juez te vea!
¡Qué criaturita más bonita!
¡Ya verás cuando el juez te vea!
¡Qué criaturita más bonita!
¡Ya verás cuando el juez te vea!
¡Qué criaturita más bonita!
¡Ya verás cuando el juez te vea!
¡Qué criaturita más bonita!
¡Ya verás cuando el juez te vea!
¡Qué criaturita más bonita!
¡Ya verás cuando el juez te vea!
¡Qué criaturita más bonita!
¡Ya verás cuando el juez te vea!
¡Qué criaturita más bonita!
¡Ya verás cuando el juez te vea!
Parecen instrucciones. Debería intentar seguirlas.
Parecen instrucciones. Debería intentar seguirlas.
Parecen instrucciones. Debería intentar seguirlas.
Un poste robusto.
¡Será mejor que me arremangue y empiece a construir!
Soy más capaz con la cinta adhesiva que con la aguja.
¡Armaré eso en un santiamén!
¿Hay un circo por aquí?
Pongámonos a construir.
Uy, eso no cumplía la normativa antiincendios.
¿Quieres algo?
¡Hora de construir!
Supongo que sentía el calor del momento. ¡Ja!
Este sí que es un excelente pequeño artefacto.
¡Creo que ya lo estás entendiendo, pequeña!
¡Será mejor que me arremangue y comience!
Supongo que sentía el calor del momento. ¡Ja!
Será mejor que empecemos a entrenar.
¡Allá vamos!
Esto lo tengo yo listo en un periquete.
Supongo que sentía el calor del momento. ¡Ja!
¡Que ruede el balón! O, esto, la rueda.
¡Vamos, a trabajar!
¡Pongámonos en movimiento!
Supongo que sentía el calor del momento. ¡Ja!
Pongamos manos a la obra.
¡No te rindas ahora!
¡Hora de entrenar!