Palabras de la Constante
Parece confundido, ¿eh?
¡Miren qué sombrero!
Qué tipo tan extraño.
No le veo mucha utilidad.
No creo que la agilidad sea lo mío, ¿eh?
Se lo dejaré a otra persona.
Esa flor quedaría bien con mi barba.
Con eso irás rápido.
Podría usarla.
Necesita otra pieza.
Tiene buena pinta.
Golpearía más fuerte con el hacha.
Tienes algo diferente, Lucy.
No me inspira ni un poquito de confianza.
Volvamos al campamento, Lucy.
Son rocas vigorizantes.
Será mejor no perderlo de vista.
Podría hacer mucho daño con eso.
Debería dejárselo a otra persona.
¡Muerte por hacha!
La amiguita se enfrió enseguida.
Ahí arde un fuego.
Le hace falta una parka.
¡Más cómoda que un alce envuelto en cinta adhesiva!
¡Mira qué contenta está!
Esa es mi criaturita.
La pobrecita tiene hambre.
Está más flaca que las patas de una garza azul.
¡No tan afilado como Lucy!
Mis árboles están seguros ahora.
¡Aaaah! ¡Asesino de árboles!
Será mejor que no me acerque demasiado, ¿eh?
Una gran roca. Una rocota.
No es lo mío.
Nunca sabe igual que la carne de verdad.
No lo tocaría ni con una caña de pescar.
¡Lo siento por todos esos árboles!
Para luchar contra un árbol, hay que pensar como árbol.
¡Lo siento por todos esos árboles!
Casi ni parece comestible.
Esto debería curar ese resfriado.
Parece gomosa.
El muchachito no molesta a nadie.
¡Que no se acerque a los árboles!
¡Sigue iluminándome el camino y nos llevaremos bien, amigo!
¡Bonita cabra, bonita cabra!
Tienes un bonito par de cuernos.
Seguro que a la cabra no le hacía falta.
Es tan bonito como la aurora boreal.
El clima no me va a afectar ahora.